La selección española juvenil masculina no pudo revalidar su corona mundial tras caer en una dramática final frente a Alemania. El encuentro, disputado en El Cairo, se decidió en una agónica tanda de penaltis (41–40) después de dos prórrogas en las que ambos equipos se dejaron el alma sobre la pista.
España, que había dominado gran parte del encuentro con un juego coral y dinámico, se topó con la inspiración del portero alemán Finn Knaack, decisivo en la tanda final. Los “Baby Hispanos” ofrecieron un gran nivel competitivo, demostrando que el relevo generacional del balonmano nacional está asegurado.
Entre los nombres propios, destacó Marcos Fis, elegido MVP del torneo, confirmando su condición de líder ofensivo de la nueva generación. Además, Sergio Sánchez fue incluido en el siete ideal del campeonato como mejor extremo izquierdo, un reconocimiento al nivel mostrado durante toda la competición.
Pese al sabor amargo de la derrota, España firma un torneo sobresaliente en el que eliminó a potencias como Suecia en semifinales y demostró el enorme talento que atesora su cantera. Con esta plata mundial, los “Baby Hispanos” confirman que el futuro del balonmano español sigue brillando con fuerza.